lunes, 9 de enero de 2017

Educar para un consumo televisivo crítico y racional.


¡Hola! En este post voy a hablar sobre educar para un consumo televisivo responsable, crítico y racional, precisamente para niños.


Como vimos en el post anterior, la televisión aunque puede ser una herramienta útil para muchos aspectos y gran fuente de entretenimiento, no siempre produce contenido de calidad y puede influir negativamente, especialmente en los espectadores más jóvenes. Para evitar que esto ocurra habrá que educar, desde la escuela y las familias, a saber cómo hacer un correcto uso de la televisión. 

Esto se puede conseguir mediante distintas formas (aquí, por ejemplo, tenéis algunos consejos), como reducir el tiempo que se dedica a ver la televisión, aprender a interpretar con actitud crítico los programas y sus mensajes, promover hábitos saludables, etcétera. Sin embargo, el punto que he decidido desarrollar consiste en educar a los niños en el ocio, un ocio sin televisión.

Ocio sin televisión: 

En la actualidad, la televisión está muy integrada en la vida diaria de tanto adultos como niños, siendo una de las principales formas de entretenimiento, usándola para ver películas, series, documentales, al igual que nos informa de novedades con las noticias. Es tanto lo que abarca la televisión de nuestras vidas que desencadena en una forma de socializar, conociendo a gente que comparte nuestro interés en la más reciente serie policíaca o hablando de nuestras películas favoritas de animación al presentarnos, formando parte de nuestra persona.

Debido a esto, a veces es fácil olvidar que hay otras formas de ocio. Seamos sinceros, a todo el mundo le gusta tirarse una tarde viendo unos capítulos de nuestra serie favorita, yo incluida, pero ¿alguna vez os habéis preguntado cuánto tiempo disponible tendríamos para hacer esas cosas que nos gustaría aprender o hacer pero pensamos que nunca tenemos el tiempo para ello, si redujéramos la cantidad de televisión que vemos?

Debo admitir que yo soy de las primeras que lamenta no tener más tiempo para leer pero pierde horas viendo series. Y esto es algo que debemos evitar y aprender a controlar, sobre todo para poder enseñar a los más pequeños a hacer también un uso responsable de la televisión y descubrir y disfrutar de muchas otras formas de entretenerse.

 

Una de las primeras opciones de ocio sin televisión sería, como he mencionado, leer. Ya sea leyéndoles cuentos de forma dramatizada o haciéndoles que lean ellos los libros, esta es una forma que además es esencial en la primera infancia y servirá como introducción a la lectura. Además siempre hay libros de toda clase para satisfacer los intereses de los niños. Esto puede ayudarles a profundizar en temas que les gusten e incluso, como una especie de sustituto si, por ejemplo, les gusta ver en la televisión una serie sobre jirafas, pueden encontrar libros sobre jirafas, ya sean cómics, historias sobre jirafas con grandes sueños, libros de ciencias naturales sobre jirafas y su ambiente, etc. En este enlace podréis encontrar algunas sugerencias y en este vídeo, algunas recomendaciones para niños más mayores. Es importante cultivar el interés en la lectura desde edades tempranas y ¿qué mejor forma que restando tiempo a extensas horas de televisión por momentos de leer o escuchar historias fascinantes donde serán los propios niños los que tendrán que imaginarse como son las cosas sin la ayuda visual de la televisión?



Otra forma es hacer actividades al aire libre como deporte o juegos en los que los niños desarrollarán un sano hábito de actividad física al igual que socialicen con otros niños si son juegos en grupo. Además, participando en actividades al aire libre disfrutarán de la naturaleza y respirarán aire más puro, cambiando de aires, sobretodo si antes pasaban micho tiempo en casa con la televisión.
Aquí tenéis una página con algunas propuestas, siendo algunos juegos tradicionales que recuerdan a la gallinita ciega y juegos por el estilo. Otra página con muchas ideas aquí.
Además de estos juegos una buena idea sería organizar una sencilla y no muy compleja pero agradable caminata al campo en familia. De esta forma se mejorarán también las relaciones familiares pasando más tiempo los unos con otros, mejorando la comunicación.


Espero que os haya gustado este post, estas son solo algunas alternativas saludables a la televisión pero hay muchas más. ¿Qué os parecen estas propuestas? ¿Dependéis vosotros también demasiado de la televisión?


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